Genocidio mascotil


¿Qué ha pasado con Chocos el oso? Hace unos meses desapareció de las estanterías de los supermercados y nunca más se supo. Al parecer fue devorado por Chocokrispies el mono, ya que ha sido el sarnoso mono sonriente de Nestlé el que lo ha sustituido.

Este es uno de los muchos casos que se dan y se han dado de limpieza sistemática de mascotas a lo largo de la historia. Los usan durante unos cuantos años y cuando pierden la gracia, engordan, son odiados por los niños -cada vez más modernos y difíciles- o se dan a la bebida, se les "gradúa" en la universidad de la mascota. Nunca más se sabe de ellos y se los sustituye por personajes más en la onda, son más cool o como quiera que digan "tener más estilo" los niños de hoy en día.

Recuerdo un caso que me afectó especialmente de niño. Y es que en mi punto álgido en lo que ha devorar cereales se refiere, mis preferidos eran los Chocopics, que eran los antiguos Chocapics y estaban capitaneados por un Molino gris y sin carisma. De golpe y porrazo, ese molino dejó paso a un perro sarnoso que se creía mejor que nosotros -con razón- y que atendía al nombre de Pico. Yo me pasé los consiguientes meses atormentando con mi aguda voz a mi madre en el supermercado, preguntando una y otra vez por los cereales del Molino.

Un molino sin carisma: otra de las víctimas de esta moda infame.

El último caso que voy a exponer para ilustrar esta preocupante moda que se va imponiendo, es a su vez uno de los más recientes, conocidos y discutidos, es el caso de los mafiosos de las bolsas de Risketos, tristemente sustituidos por una banda de Riskteos raperos que piden a gritos que los maten. Antes, los Risketos "eran una cosa nostra", ahora, "Son los que mas molan". Horrible. En un intento por "modernizarse" han matado a la mafia y han puesto en su lugar a unos raperos en una especie de horrible catarsis colectiva de la juventud que está dispuesta a hacer de todas las cosas buenas que nos quedan una gran mierda.

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