Memoria letal

Os pongo en situación:

Sales de casa, cierras la puerta, bajas al portal y cuando sales a la calle te asalta una duda: ¿he cerrado con llave? Esa pregunta te lleva a hacerte otras: ¿he apagado la cafetera? ¿El gato tiene comida? ¿he tirado de la cadena?
Acto seguido te vienen horribles consecuencias como resultado de tus múltiples negligencias hogareñas. El gato, en busca de algo que llevarse a la boca, se sube a la encimera de la cocina en la que la cafetera está ardiendo y a todo trapo, al pasar cerca de la misma, el gato, de nombre Truño), vuelca la cafetera sobre su lomo y empieza a arder. A su vez, un ladrón, de nombre Rutiger, entra por la ventana del baño y, al estar todo tu ser aun caliente en la taza, sale corriendo y vomitando del baño, con la mala suerte de toparse con el gato en llamas. En seguida, la barata y acrílica ropa del ladrón (comprada de saldo en Lefties) arde al contacto con el michino, que a estas alturas es poco más que un resquicio de cola con bigotes. Rutiger se tira al suelo y rueda, pero eso no hace más que empeorar la situación y las llamas se avivan. Alguien llama a los bomberos, pero al entrar en la casa perciben el hedor proveniente del cuarto de baño y deciden no apagar el incendio, con lo que los pisos adyacentes empiezan a ser devorados por las llamas. Mueren todos tus vecinos, los bomberos al caerles el edificio encima y un señor con bigote que pasaba por allí y al que le dio un ataque al corazón al creer ver la cara de su difunta esposa en una tea ardiendo proveniente de tu casa.

Todo esto pasa por tu mente y te detienes en seco. Tienes dos posibilidades: sigues tu camino y te pasas el día entero pensando en las posibles consecuencias de tus descuidos y deseando llegar a casa para ver a los bomberos muertos, o bien das media vuelta, subes el portal abres la puerta y compruebas que todo está bien. La cafetera apagada, el gato vivo y la taza libre de excrecencias. Curiosamente y por casualidades cósmicas de las que hablaremos algún día, hay un ladrón que ha entrado por la ventana del baño, no se llama Rutiger sino Aparicio y, tras inmovilizarte, te viola repetidamente y se marcha.

Moraleja: No vuelvas a casa, todo está bien. La cosa es que, a las 8 de la mañana, somos robots que hacen las cosas mecánicamente y luego no recordamos haberlas hecho. Además si vuelves corres el peligro de ser violado.

1 Comentarios llenos de IRA:

JoePerkins dijo...

A mi lo que me pasa es que se me olvida pensar en si se me ha olvidado algo. Las ventajas del alzheimer juvenil.

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