Tortuguitas: crecerán hasta devorarte

Qué bonitas son las tortuguitas esas que todos hemos tenido y matado en minúsculas peceras. Su caparoncito, su cabecita, su colita... todo pequeño e inofensivo.

No éramos conscientes de que jugábamos con fuego y nos encontrábamos al borde de un abismo tan profundo que en el fondo solo encontramos la muerte. Y aun hoy, mientras escribo estas erráticas palabras, la humanidad corre un riesgo mortal. Un riesgo que tiene cuatro patas y una cabeza retráctiles.

Resulta que las inofensivas tortuguitas no son tan inofensivas. Y es que, mientras se mantengan en un hábitat pequeño, todo va bien. Pero en el momento en que se encuentren en una pecera, cubículo u hogar mayor, crecerán en proporción al aumento de dicho hábitat. No quiero ni imaginarme las funestas consecuencias si una de estas tortuguitas llegase a mar abierto.

No lo dudes, si pudiera te devoraría a ti y a tus seres queridos.

¿Y cómo es que la tierra no ha sucumbido aun al poder de gigantescas tortugas? Por suerte para la humanidad, el tamaño del hábitat por sí solo no es determinante para el crecimiento desmesurado y progresivo de estos mamíferos. Tan importante o más es la temperatura del agua en el que se encuentren. Estos reptiloides necesitan que el agua en la que chapotean y defecan esté a unos 30 grados. Por suerte, esta temperatura no es nada común en la mayoría de los mares, pero no os extrañéis si un día de estos un telediario abre con la noticia de que 300 samoanos han sido devorados por una "tortuguita" de 20 metros que fue más rápida que ellos.

¿Solución? Algunos me tacharán de bárbaro o monstruo, pero creo firmemente que la única solución pasa por envenenar todos los mares y lagos del mundo, ya que es imposible pisotear a todas las tortuguitas del mundo y muy costoso crear una prensa hidráulica para machacarlas y crear un proteínico puré. Así pues, la advertencia está lanzada y la suerte echada. Probablemente ninguno de los jerifaltes cortos de miras que nos gobiernan hagan nada al leer esto, pero ellos serán los primeros que lloren al ver a sus seres queridos devorados por tortuguitas gigantes.

2 Comentarios llenos de IRA:

Manuel Sánchez Acero dijo...

Bueno, con las casas que nos podemos permitir hoy día los jóvenes en Spain para vivir, no creo que una tortuga de esas crezca ni aunque conviva con nosotros en nuestro propio hábitat.

Un abrazo, Paquito Crema!

pakitokrema dijo...

Bien, bien, bien, bien... todo bien justo hasta donde has puesto mi nombre. La "Q" y la "c" para el queso y las cagadas. Pero te perdono porque mi nivel de IRA está hoy por debajo de los 400 megajules.

Publicar un comentario

Deja que la IRA escriba por ti...