El increíble viaje del maíz

Tras más de un año de inactividad, la Cúpula de la Ira anuncia a bombo y platillo su vuelta a la red de redes. Una vuelta llena de sorpresas, y duradera en el tiempo, hasta que internet pase de moda, o hasta que me vuelva a cansar de escribir para nadie. Sí, exacto, si dejé de escribir es por vuestra culpa, ineptos lectores que preferís el HOLA a la calidad que os ofrece aqueste blog. Yo os maldigo. Estoy un poco agitado, voy a por mis pastillas.

Bien, dicho esto, podemos centrarnos en el título de esta entrada: el increíble viaje del maíz. Por supuesto no me refiero al proceso de que una anónima mazorca del norte de Iowa se convierta en parte de un banquete de boda, sino en el maravilloso y sorprendente viaje que tiene que hacer un grano de maíz para salir intacto por el recto de una persona y/o animal.

Seguro que os ha pasado, tras descomer como un señor (o señora, no quiero problemas con feministas, aquí sois igual de insignificantes ambos sexos), miras abajo y ahí está: un maíz, intacto, sonriente a su manera, como diciéndote que tus tripas han sido algo divertido, como poniendo en duda tu sexualidad y la capacidad de tu cuerpo para procesar comida. Es algo mágico y trágico a la vez. Tramágico. 

Se ríen de tí

¿A qué se debe este singular pliegue del universo? Lo normal es que el maíz sea triturado en la boca, o muera abrasado en los jugos gástricos, pero no, sale como ha entrado, como si tuviera un protector traje invisible. ¿O puede que sean súper maíces? ¿Serán capaces de volar o darnos poderes? ¿Deberíamos meter la mano en nuestra mierda y volver a comerlos para nutrirnos de su aparente inmortalidad? 

Rutiguer, inmortal, se comió una mierda así. Demasiado vago para limpiar el maíz.

Puede que, al fin y al cabo, el viaje de Ponce de León en busca de la fuente de la eterna juventud fuera una pérdida de tiempo. Quizá esa ansiada fuente de poder se encuentre mucho más cerca de nosotros, más a mano. Pero, ah, ¿quién es el valiente que da el primer paso? Porque, no lo dudéis, aquel que dé el primer paso, meta la mano en su mierda y recoma el maíz, aun cuando funcione, es decir, aun cuando se corrobore que es inmortal por haber comido ese maíz, será juzgado por la sociedad por haber comido algo que ha salido de su culo. Así pues, invito a los lectores a ser valientes, decir, quiero ser inmortal y comer vuestra caca. Una vida infinita os espera al otro lado de la mierda, una vida abocada a la vergüenza, pero infinita. Pensad en ello. 

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