¡Cajones! (Basado en hechos reales)

Te despiertas. Te quitas las legañas. Meas. ¿Que me pongo? Esto mismo. A la cocina. Sacas el tazón del desayuno de los campeones. Echas la leche. Sacas el Nesquik. ¡Y! Cuando vas a abrir el cajón para sacar una cuchara, el cajón no se abre. Hace tope con algo. Dios -piensas-, ya se ha quedado algún cubierto atravesado. Seguro que si le doy un meneo se suelta y sale el cajón. Meneo, meneo. Nada. Mierda -piensas-, seguro que la mierda del cubierto está demasiado atravesado o encajado para soltarse fácilmente. Miras el reloj. Vaya. Ya llevo 3 minutos de retraso. Voy a menearlo un poco más fuerte, a ver si así sale. MENEO, MENEO. Nada. Mecagoenlaputavirgen -piensas-. Abres las puertas del armario que queda por debajo del cajón para ver si es algo que lo tiene encajado por debajo. No hay nada. Le das un puñetazo por debajo. Nada. Miras el reloj. Bien, ya voy 5 minutos tarde. Miras la taza con la leche. IRA. Empieza a asomar la IRA. No me tientes cajón.

Parece inofensivo, pero junto con las llaves es uno de los mayores generadores de IRA.

Bueno -disciernes-, voy a usar la fuerza. Tiras del cajón con fuerza. Lo que sea que lo tiene atrapado no salta. Otro tirón. Caen cosas al suelo. El mueble entero se retuerce y gime de dolor. Ojos desencajados. Es tarde. Tranquilo. Piensa. Seguramente haya cucharas en el secador. Ves una. La coges. Que le den al cajón. Aun temblando por la IRA segregada en tu torrente sanguíneo, te echas el Nesquik. Desayunas. Después de desayunar, y por si el Nesquik te ha dado mágicamente fuerza sobrehumana, lo intentas otra vez. Varias veces seguidas tiras con fuerza del cajón y nada. Lo dejas antes de que empieces a reventar la cocina entera y te vas a trabajar.

Sales del trabajo. Por suerte, tu frágil memoria ha hecho que olvides el incidente del cajón. Entras en casa feliz de haber terminado otra jornada infernal. Miles de viejas te han gritado por que son demasiado subnormales para comprender el mundo en el que viven, pero llegar a tu casa hace que olvides esa mierda. Dejas las cosas en tu cuarto. Vas a la cocina. Sacas la comida del frigorífico. Sacas el plato. Vas a por un tenedor. Clonk. De pronto recuerdas que el cajón no se abre y todas las viejas del mundo parecen gritarte a la vez. Gritas como un loco. Empiezas a tirar del cajón con una fuerza sobre humana. Alguien grita de terror. El edificio entero tiembla. Un vecino llama a los bomberos. En algún lugar del espacio exterior, un asteroide colisiona contra un planeta y crea un explosión similar a la bomba de Hiroshima que evapora instantáneamente a un lagarto morado con dos penes. Tu compañero te llama aterrado desde el cuarto. De pronto, con el ultimo tirón, el cajón se abre. Estas sudando y tembloroso. Un niño llora cerca. Su desconsolada madre reza a un tentacular e inexistente dios. Lo has conseguido. Ahora necesitas descargar la IRA contra el cubierto que se había encajado. Pero no hay cubierto. Era la bandeja de los cubiertos la que se había levantado y se había quedado encajada con la parte superior del cajón. Mierda. Bueno -piensas-, tengo mi tenedor, me voy a comer.

Madrid, 8 de Abril de 2010.

2 Comentarios llenos de IRA:

whosayNI dijo...

¿Era la bandeja de los cubiertos o era un cubierto que viendo el peligro se ocultó entre sus congéneres?

Es prrrrrobable que ese cubierto rebelde siga entre nosotros esperando un nuevo despiste por nuestra parte para erguirse y bloquear el cajón condenándonos a todos a comer las lentejas a puñados y a cortar los filetes con una piedra afilada.

Laura dijo...

Si fuera tu le habría prendido fuego y a tomar por culo... tanta tonteria xD

Publicar un comentario

Deja que la IRA escriba por ti...