Pipas con sabor a hamburguesa: ¿El final del camino?

Todos hemos visto el horrible anuncio de las Pipas con sabor a hamburguesa. Salen unos chicos guays que se vuelven más guays cuando comen pipas con sabor a hamburguesa. Yo, personalmente, les quemaba en la hoguera.

Esto es lo que han dado 1 millón de años de evolución.

Pero qué se le va a hacer. Es lo que pide el consumidor. Cosas con sabor a otras cosas. Pipas con sabor a hamburguesa. hamburguesa con sabor a pescado. Pizza con sabor a kebab. Pollo con sabor a pavo. Pavo con sabor a mierda pura. El tema se está saliendo de madre. Una cosa era cuando hace años comimos por primera vez las gominolas picantes esas, y otra cosa es que saquen pipas que saben a hamburguesas. Si seguimos así, en unos años nos preguntaremos a qué sabían las pipas, porque estaremos comiendo una bolsa de pipas, con forma de anacardos y sabor a corteza de cerdo.

Pero, ¿quién tiene la culpa de esta aberración culinaria? Seguramente la culpa la tenga algún pérfido cocinero/científico que odia la comida y se odia a sí mismo por ello. Su propósito es que todos terminemos igual de infelices que él, y no deja de parir abortos alimenticios como el que hoy nos ocupa. Por supuesto, el directivo que lo aprueba y el publicista que genera el esperpento visual que nos entra por los ojos no tienen menos culpa. En un mundo justo, se harían unas pipas con sabor a sus cadáveres putrefactos.

Y, por supuesto, un producto no se comercializa sin que haya gente que lo compre. Miles de jovenzuelos ávidos de nuevas experiencias compran estas pipas y se las meten en sus cavidades anales porque su sueño es comer cosas que, pareciendo un alimento X, sepan a un alimento Y. Para todos ellos, La Cúpula ha ideado unas pipas con un sabor especial. Pipas con sabor a pipas.

Nuevas Pipas G, ahora con más pipas.


Éstas pipas contendrían una alta concentración de serrín, astillas y barniz, ingredientes ideales para sufrir una hemorragia intestinal. Como resultado se les tendría que extirpar la mayor parte del intestino delgado y suplirlo por manguera de riego. A partir de ese momento deberían ser alimentados con fluidos de aspecto seminal y con sabores a otras cosas con lo que, finalmente, su sueño de comer cosas que no saben a lo que se parecen se haría realidad y el resto de los mortales no tendríamos que sufrir los horrores de estos pseudoalimentos.

3 Comentarios llenos de IRA:

Panchito Barbacoa dijo...

Y erre que erre con los alimentos repulsivos...

Blog-lady dijo...

En Bilbao encontré en una tienda chicles con sabor a panceta.

JoePerkins dijo...

Algún día crearán hamburguesas con sabor a pipa y el círculo se habrá cerrado. El inventor saldrá a la calle, anunciará su creación a grito pelado –nótese la referencia al pelar–, la gente se mirará solemnemente, asentirá y se suicidará en masa. Y yo sonreiré mientras conduzco un hovercraft tirado por jabalíes.

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